La reina en el palacio de las corrientes de aire
En el descanso, Mikael Blomkvist le dio un beso en la mejilla a su hermana.
- ¿Qué tal ha ido?
- Mikael, estuve brillante contra Teleborian. Lo fulminé por completo.
- Ya te dije yo que ibas a ser invencible en este juicio. Al fin y al cabo, esta historia no va de espías y sectas estatales, sino de la violencia que se comete habitualmente contra las mujeres y de los hombres que lo hacen posible. En lo poco que pude verte estuviste fantástica Lisbeth va a ser absuelta.
- Sí. No hay duda.
Entradas relacionadas
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolinaLos hombres que no amaban a las mujeres
Trilogía Millennium
Ubuntu, otra vez es la reina del baile
1984
Aun no hay comentarios.