El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Sentía entonces que debía elegir entre las dos. Ambas naturalezas tenían una memoria común, pero compartían desigualmente entre sí las demás facultades. Jekyll (que era un ser compuesto), ora con las más sensitivas aprensiones, ora con verdadero gusto, proyectaba y compartía los placeres y aventuras de Hyde, quien, por su parte, sólo sentía indiferencia ante el doctor, aunque lo recordaba como el bandido de la montaña recuerda la cueva en la que se oculta de sus perseguidores. Jekyll experimentaba más que un interés de padre; Hyde, más que una indiferencia de hijo. Decidirme por Jekyll era morir para aquellos apetitos que durante tanto tiempo había visto con indulgencia y que últimamente comenzaba a disfrutar verdaderamente. Hacerlo por Hyde significaba morir para mil intereses y aspiraciones y convertirme, de una vez y para siempre, en Leer mas