Este año que acaba de terminar he pasado una buena parte de mi tiempo libre enriqueciéndome con la lectura. En total he devorado 32 títulos y más de 10400 páginas, unos números que me satisfacen mucho ya que la calidad de lo leído es muy buena y sobre todo he leído sobre lo que me apetecía. No me había marcada ninguna meta en cuanto a cantidad porque me parece absurdo el leer por el hecho de suma y sigue pero llegar a las 5 cifras en el número de páginas me parece un reto conseguido.
Para seleccionar los títulos he seguido los consejos de personas entendidas, desde La Rosa de los Vientos (de la mano de Raúl Shogun), Zona Fandom, aNobii, rebuscando entre las estanterías de la FNAC y otras librerías me he guiado para completar un año lleno sobre todo de cómic y ciencia ficción.
Colecciones como Sin City o Criptonomicon han pasado por mis manos y otras grandes sagas están preparadas para que me lleven de viaje a donde quiera que su autor soñara mientras las escribía.
Como podéis ver no he tomado grandes riesgos ya que la mayoría son títulos consagrados y grandes clásicos de la literatura y el cómic, La Muerte de Superman, El niño con el pijama de rayas o el último de todos, Arrugas de Paco Roca que es sin duda alguna el cómic español que más éxitos a atesorado durante el 2008.
Espero que este año mi estantería siga llenándose de obras maestras.
No he incluido los cómics que he leído en formato electrónico (unos 200) que básicamente han sido las sagas de la Marvel Vengadores Desunidos, La Dinastía de Magneto y Diezmados, para llegar por orden cronológico e informado a la saga que realmente me interesaba Guerra Civil, para finalizar este crossover me faltan unos pocos números.
Este entrada esta programada para publicarse automáticamente, Feliz 2009.
O es un oopart o un viajero del tiempo nos ha dejado esto.
Lo descubrí hoy en El Corte Inglés de La Serreta (Molina de Segura – Murcia)
-Hay una consigna del Partido sobre el control del pasado. Repítela, Winston, por favor.
- El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado -repitió Winston, obediente.
-El que controla el presente controla el pasado -dijo O’Brien moviendo la cabeza con lenta aprobación-. ¿Y crees tú, Winston, que el pasado existe verdaderamente?
Otra vez invadió a Winston el desamparo. Sus ojos se volvieron hacia el disco. No sólo no sabía si la respuesta que le evitaría el dolor sería sí o no, sino que ni siquiera sabía cuál de estas respuestas era la que él tenía por cierta.