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Querido Dexter

Imágen de Querido Dexter¿Qué haría si me capturaba? No me veía como una buena patata aulladora. No estaba seguro de poder volverme loco, puesto que casi todas las autoridades dirían que ya lo estaba. ¿Se me iría la olla y me saldría de mi cerebro para ir al país del chillido eterno? P debido a lo que soy, ¿sería consciente de lo que me estaba pasando? ¿Yo, un ser tan preciado para mí, atado a una mesa y criticando la técnica de desmembramiento?
La respuesta revelaría muchas cosas sobre lo que yo era, pero decidí que tampoco me interesaba tanto saber la respuesta.
Sólo pensar en ello bastaba para casi hacerme sentir emociones reales, y no de ésas que uno agradece.

Dexter: El oscuro pasajero

Imágen de DexterY vi el interior de un contenedor distinto, en el que no había cartones. Habia… cosas encima de ella… De… ¿mamá? Le veía la cara y ella se escondía, mirando entre las cosas, mostrando sólo su cara, una cara inmóvil, imperturbable. Y al principio tenía ganas de reírme por lo bien que se había escondido mamá. No podía verle el cuerpo, sólo la cara. Debía de haber hecho un agujero en el suelo, y miraba desde allí, pero… ¿por qué no me contestaba ahora que ya la había visto?

Cuaderno de tormentas

Imágen de Cuaderno de tormentas¡Enhorabuena, Insensato!
¡Has llegado hasta aquí!
Cierra el cuaderno, ¡Escóndelo! Has visto ya demasiado, pero aún estás a tiempo de huir … atente a las consecuencias de no seguir mi consejo … pues lo peor de mi relato, lo más terrible, aún está por llegar.
Coge aire entonces, si a mis palabras no atiendes, pasa la página y contagiate de mi horror.
No te volveré a avisar …

Sinuhé, el egipcio

Imágen de Sinuhé, el egipcioYo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros.

De esta forma comienza Sinuhé, el egipcio y rasgaré mis vestiduras si alguien no admite que este libro es digno del mismísimo Atón.

Aunque se encuentre fuera de mi temática de lectura habitual he disfrutado mucho con este libro donde el propio Sinuhé, el solitario, nos relata toda su ajetreada y complicada vida en la que estuvo acompañado de esclavos, artistas, reyes y faraones. Sus aventuras y desventuras lo llevan a distintos países en los que se forman su carácter y sus habilidades en medicina.

Posiblemente, hasta el día de hoy, el mejor libro que me han regalado.

Rebelión en la granja

Los Mandamientos fueron escritos sobre la pared alquitranada con letras blancas, y tan grandes, que podían leerse a treinta yardas de distancia. La inscripcón decía así:

Imágen de Rebelión en la granja1. Todo lo que camina sobre dos pies es enemigo.
2. Todo lo que camina sobre 4 patas, o tenga alas, es amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.

 

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